A diferencia de Tirana, Durres es una ciudad antigua fundada por los griegos en el 627 A.C. Fue por muchos siglos el puerto más grande del Adriático, además del punto de partida desde la Via Egnatia para llegar a Constantinopla y era la prosecución de la Via Appia, que terminaba en Bríndisi; conectaba tres mares: el Tirreno de las colonias griegas, el Adriática de los ilirios, de los griegos de las periferias y de los romanos y en final el Mar Nero de los argonautas. En época romana, la ciudad se convirtió en un centro muy importante y en la capital de la Epirus nova. En el siglo IV Dyrachon llegó a ser un estado independiente, se ocupaba de metalurgia, surgieron las fabricas de cerámicas y se especializó en la producción de barco; su moneda circuló en todo el mundo antiguo. Su importancia y prosperidad comercial son atestiguadas también por la presencia de un anfiteatro y de la comedia latina “Menecmi” de Plauto, que está ambientada en Durres. El famoso orador romano Cicerone llamó Durres una “admirable ciudad”, mientras el poeta Catullo la definí la “Taberna del Adriático”. Fue capital provincial en el imperio romano y bizantino; dominio véneto, búlgaro, serbio, angevino y turco. Es el resultado de esta grande mezcla de culturas.
Las tropas italianas que desembarcaron aquí en el 1939 encontraron una breve pero campante resistencia y los que murieron para defender la ciudad son hoy considerados como los primeros mártir de la guerra de la liberación nacional.
Es una perla preciosa, un milagro la larga convivencia de varios costumbres en el corazón de Europa: entre oriente y occidente, entre el islam y el cristianismo, entre los bebedores de vino y los negadores del alcohol, entre los bebedores de leche y los comedores de dátiles.
Esta zona ha sido durante años puesta de rodillas por la pobreza, venganzas crueles, analfabetismo y una sucesión infinita de planos quinquenales. Sin embargo, Albania ha sabido también mezclar el atractivo mediterráneo con una suerte de ineficiencia de huella soviética. Este país tiene una increíble confluencia de religiones, estilos, culturas y paisajes desde los musulmanes hasta los ortodoxos, de las playas salvajes a las cumbres de montañas rocosas y a los campos destinados a la cultivación. Los restos de una de las dictaduras más largas de Europa oriental conviven con los arboles de agrios, los olivos y las viñas, grandiosas selva y aguas limpias. Junto a fascinantes mezquitas se erigen decrépitas fábricas construidas por los chinos y iglesias ortodoxas delicadamente decoradas se levantan en frente a palacios de la cultura de frío estilo soviético. Maltratada por milenios por los grandes de los Balcanes y devastada por su particular revolución cultural maoísta de los años 60. Hoy, Albania está intentando conquistar la democracia, el mundo externo y los turistas extranjeros.
Hay un importante arsenal naval y una notable industria manufacturera de cuero, plástico y tabaco.
La naturaleza en Albania está aún incontaminada, con montañas, parques y playas preciosas; se presta por lo tanto a un turismo d montaña como de playa. Las zonas balnearias de la ciudad son un popular destino para muchos turistas locales, por los más de Tirana y extranjeros con una estimación de 600.000 visitas anuales. La gente es cordial y disponible, la hospitalidad, todavía queda un fundamento de la cultura albanés.
En Albania la situación de la seguridad es generalmente buena, sin embargo se aconseja visitarla con guías locales de probada fiabilidad.
Consecuente a la reciente construcción de una moderna carretera que conecta Tirana con Durres, el viaje se ha acortado a solo 30 minutos. Es posible también viajar en tren, que llegan y salen de Durres casi diez veces al día.
Como en otras partes de Albania, son numerosos los bunkers de cemento construidos durante la vieja dictadura, dentro y en los alrededores de Durres (700 en todo el país). En la playa se pueden encontrar uno cada 100 metros. Fueron construidos para defender el estado de un supuesto ataque extranjero, tanto desde el este como desde los cercanos países de Alianza de Varsovia, ataque que nunca ocurrió.
Durres tiene generalmente un clima mediterráneo. La temperatura en término medio vara de un mínimo de 5°C en enero a un máximo de 28°C en julio y agosto. Los meses veraniegos son los más secos, con menos de 1cm de precipitaciones, mientras en el resto del año se llega en término medio a 2cm.
DE VER
La fortaleza Fue construida de Anastasio I después de la invasión de los visigodos, en el 481.
El anfiteatro En el alrededor del puerto se encuentra el más grande anfiteatro de los Balcanes. Construido en el siglo II A.C., tiene un diámetro de más de 120mt y puede albergar hasta 15.000 espectadores. En la edad media sufrió la decadencia. En el siglo X, una capilla y un cementerio fueron construidos sobre sus aéreas y galerías. Fue restituido en el 1966, por casualidad, mientras un ciudadano cavaba en su jardín. Desde el 2004 se desarrolla una campaña se excavación dirigida a documentar todas las trasformaciones pos-clásicas del monumento. Actualmente se está valorando la inscripción a la Unesco.
La Bella de Durres El mosaico remonta al siglo IV-III A.C. y es uno de los mosaicos más antiguos de Europa.
Las termas romanas Fueron descubiertas en el 1962. Construidas en el siglo III A.C., donde hoy se levanta el edificio del teatro, tienen como sistema de calefacción del agua el hypocaustum, originario de la Roma antigua, que consiste en la circulación de aire caliente dentro de cavidades puestas en el pavimento y en las paredes de las termas.
El museo arqueológico Situado en frete a la rambla, cerca del puerto, refiere una constante idea de la antigua Dyrrachium, si bien no logra contener la gran cantidad de restos arqueológicos extraídos de excavaciones.
Interesante de visitar es también la casa de la familia de Aleksander Moisiu, que ha sido recientemente destinada a museo.
Al lado oeste de la ciudad, sobre una colina, se erige una estupenda villa, que solía ser utilizada por el Rey Ahmet Zog, hoy empleada para la recepción de delegaciones extranjeras. Se asoma al mar con su increíble color rosa.
Monumento de defensa del puerto Aparece como una escalera de caracol o una broma de la arquitectura. Pero el serio guerrero que se levanta encima sobre la punta, escrutando el mar y disparando hacia el cielo, recuerda la vida de muchos albaneses perdida por defender el país.
Fathi Djami (Mezquita del Conquistador) Fue construida en el 1502 como homenaje al sultán Mehmet II sobre los restos de una iglesia bizantina.
Fiestas locales De recordar la fiesta de Santa María que se festeja el 15 agosto. Los habitantes de Durres y de las otras aldeas, cristianos y musulmanes, se reúnen en la iglesia de Shen Vlash, en la homónima aldea. Se organizan juegos y después se pasa la noche envueltas con los juegos o en el interior del monasterio.


























